miércoles, 17 de julio de 2024

Cosas que a mis 33 años necesito decirme todos los días.

No está bien conformarse. 

No está bien seguir un camino simplemente por el hecho de que el camino lleve a lo que crees que "siempre has soñado".

No está bien querer algo por lo que vaya a pasar en el futuro. 

No está bien planear tu vida y tomar decisiones importantes a más de 1 año vista. 

La gente, los sentimientos y la vida puede cambiar en tan solo unas horas. 

Está bien pensar en posibles futuros y verte feliz en todos ellos.

Está bien estar bien con el presente. 

Da igual que tengas 20, 30 o 40 años, no se te pasa el arroz, no se te va la vida, no te vas a quedar sola. Tu vida puede empezar a la edad que quieras y tantas veces como lo necesites. 

Estás bien.

miércoles, 3 de abril de 2019

Cinturón de Orión

Nunca me cansaré de repetir que no existió el momento. Nunca hubo un momento.
Pero cuando salimos del hotel aquella noche sentí que algo estaba pasando. Algo en nuestro interior estaba cambiando, tal vez sólo en mi interior. Levantamos la vista y nos quedamos mirando el cielo. ¿Has visto esas tres estrellas de ahí? Son el Cinturón de Orión. Pero yo ya no estaba mirando más a las estrellas. Por mucho que mirara al cielo, sólo le veía a él. Aunque yo sabía que él era como una de esas estrellas fugaces que pasan una vez y que si no pides rápido un deseo se pierden. Esa noche yo pedí uno. Pedí que siguieras brillando en mi cielo, ahí junto al Cinturón de Orión. Que por muy fugaz que fueras, yo también fuese una estrella. Que podríamos llevar estelas paralelas y cruzarnos de vez en cuando.





domingo, 6 de diciembre de 2015

Meditaciones urbanas.

Olas vienen, olas van.
El infinito, la brisa, el mar.


Armo mis hombros con frágiles poros,
me dejo llevar.
Y entre pasos sordos en mi caminar,
tropiezo inconsciente y quiero volar.

Muero.
Y sueño con despertar.


Morir, soñar, despertar.
Olas vienen, olas se van.

jueves, 27 de agosto de 2015

Cantares de juglares.

Dejo de intentarlo aunque sea de cobardes,
por no querer mañana secarme las lágrimas con tus sábanas.
Ahora que a penas me pienso y me existo
gracias a los caminos que trazaban tus dedos en mi cuerpo.
Que ya no volveré a soñar con ideales
que tus besos serán hoy cantares de juglares.

Cenizas de un verano. (Segunda parte)

martes, 25 de agosto de 2015

Cenizas de un verano.

Dedícame una estrella que brille hacia nosotros cada noche. Que en los días nublados traspase la más grande de las nubes. Que nos conceda deseos, deseos alcanzables. Y que nos encuentre allá donde estemos.
Y que nos una.
De una manera mágica.

La luna ya no alumbraba la noche y las estrellas sólo eran estelas de recuerdos. 

lunes, 20 de julio de 2015

Tiempo.

El tiempo es la más grande de las incógnitas, la más pesada, la más difícil de despejar. Porque, ¿cuánto tiempo nos lleva tomar una decisión? Podemos hacerlo rápido, sí o no. Podemos pensar en las consecuencias, podemos no pensar. Porque pensar cuesta tiempo y llegará un momento que temamos consumirlo en acciones inútiles como, ¿le llamo?, ¿blanco o negro?. Dejemos por un momento de pensar y actuemos. Actuemos en contra o a favor de nuestro racionamiento. Actuemos instintiva e inconscientemente. Esas elecciones serán las verdaderas, no cabe el arrepentimiento, porque habla lo más hondo de nuestra existencia. Hablan nuestras conexiones neuronales. Esas primeras chispas que no profundizan en el racionamiento social. Decide
nuestro rápido racionamiento. Mejor dicho, no decidimos, actuamos. Y creo que esa es la verdadera elección. Ser uno entero y emocional, sin pensar, sin agotar el tiempo.

jueves, 18 de junio de 2015

Hoy.

Hago poesía mientras camino,
y observo,
mis pasos, la gente, las flores, el puente.

Hago poesía,
en mi cabeza,

sólo para mí.

Y es bonito recorrer el camino haciendo poesía.

También hago poesía sobre tu cuerpo, suave, etéreo…
Ahí sí que se hace buena poesía.

lunes, 15 de junio de 2015

Sin haber venido.


No puedes jugar a eso.
No puedes jugar a desear,
y marcharte
y dejar atrás lluvia, vacío
soledad.
Ganas de mundo,
ganas de ti.
De ti y del mundo,
de mí y de ti.
Y dejar arañazos
en las sábanas
de mi piel.

No puedes jugar a eso.
A llegar, a irte.
A dejarme libre,
menos aún.
A encarcelarme en recuerdos
de minutos
de segundos,
que no recuerdo.
A dejarme presa de mi imaginación,
a darle tinta a la emoción.

Y hacer que escriba.

Porque te fuiste, y
me dejaste,
sin haber venido.

miércoles, 10 de junio de 2015


Esta es la historia de dos amantes, amantes de la vida, amantes del amor hacia la vida.
Ella, la golondrina, no era para nada bonita, era oscura y desgarbada. Pero había algo que le hacía especial. Volaba de aquí para allá. Era nómada del viento. Consigo llevaba sus alas a cada viaje. Éstas iban perdiendo plumas viejas y, a la vez, iban apareciendo nuevas con cada experiencia. Quería volar más y más alto, para llenar sus alas de nuevas plumas, para dejar atrás las viejas aventuras.
El pez era hermoso, brillante y colorido. Vivía en una pecera, encima de un viejo piano, muy cerca de una ventana que daba al mar mediterráneo. Su sueño era saltar, salir de esa cárcel de cristal, y alcanzarlo. Pero la realidad le hacía imaginar que era imposible que él, tan pequeño e insignificante, pudiera dar un salto tan grande como para llegar al inmenso charco.
Un día, en uno de sus viajes, la golondrina hizo una parada cerca de la ventana del pez. Éste, en uno de sus intentos por saltar más y más alto la vio, ahí posada, limpiando sus alas y mirando hacia el mar infinito. Saltó más y más para mirarla, observarla durante menos de un segundo en el aire, y volver a saltar. Ella se acercó a su ventana y se miraron. Entonces la golondrina decidió pasar por su ventana todos los días, durante unos minutos para ver a su nuevo amigo. Él cada vez saltaba más y más alto.
Un día, después de haber estado semanas visitando al pez, la golondrina logró entrar por el hueco entreabierto de la ventana y tocó la pecera con su pico. Lo siento, me tengo que ir, debo continuar mi viaje.
"¿Pero a dónde te diriges?, ¿Me podrías llevar contigo?".
"No lo sé, sólo sé que mi tiempo aquí ha terminado, tengo que descubrir nuevos mundos, nuevos rincones, nuevas peceras". 
"Llévame contigo, me subiré a tus alas." 
"Lo siento."
Volveremos a ser amantes, otra vez, le dijo la golondrina al pez.


Continuará…

viernes, 3 de abril de 2015

Me vuelo.

No sé a dónde llego, a donde quiera que llegaré. Sólo tengo mis alas, que cada vez se dan más prisa en crecer. Conmigo llevo algo o no llevo nada, no lo sé. No sé ni siquiera si alguien me acompaña. Y si hay alguien dudo si es una carga que me retiene o es un impulso que me lanza. Tampoco sé si dejo en tierra algo, o alguien. Sólo sé que me vuelo, poco a poco, lenta y rápidamente a la vez. 

domingo, 30 de noviembre de 2014

715


Quiero sensaciones sensoriales, sentimientos, emociones más allá de la física. Quiero mirar a los ojos sin hablar, durante una eternidad. Escribir con caricias todo lo que no me atrevo a escribir. Tener conversaciones sobre la nada y sobre todo. Escuchar música durante horas mirando al cielo. Quiero construir un fuerte de sábanas y vivir dentro. Ser un pez en una pecera y saltar al vacío. Quiero dormir para soñar con la libertad de tus ojos. Tocar con las yemas de los dedos las sensaciones. Escuchar alientos y sentir respiraciones. Cambiar el destino 715 veces para poder experimentarlo todo.

sábado, 25 de enero de 2014

Llamadme loca.



Cuenta historias reales, maquilladas de sentimientos. Historias que sin eso no son más que historias, así lo creen los hombres. No maquillan, no sienten. El amor es querer y no amar. Las caricias las dan con las manos, no con el corazón. Y los besos, un simple jugueteo entre lenguas. Nosotros, por el contrario, los no-hombres, esos seres locos, indecisos y soñadores, lo vemos todo, y lo contamos, como si nuestro corazón hubiera multiplicado por mil de tamaño, los latidos fuesen versos de un poema y, las miradas, la primera y más importante vía de comunicación. Así somos. Si quisiera escribir para hombres, escribiría prosa con sentido, bien argumentada y estructurada. Pero entonces no saldría del corazón. ¡Ah no!, que del corazón sólo sale sangre. Llamadme loca.

martes, 2 de julio de 2013

¿Perdón?




Aquel 13 de febrero ella se quedó inmóvil, esperando una señal, algo que le dijera "me acuerdo de ti". Te recuerdo. Recuerdo cuando solíamos jugar en la arena como dos vagabundos construyéndonos la vida. Aquella que se esfumaba con las olas, aquella que con el tiempo se derrumbaba. Pero tú luchabas y desde cero volvías a labrar un futuro, a pensar en algo, a pensar en alguien que no pensaba en ti de la misma manera. Empezabas a escribir historias con letras desconocidas que tú sólo entendías. Pero te gustaba. Te gustaba con locura, te hacía sentir adulta, caminando sobre otras arenas, esta vez más finas. Así pasaban los años, las décadas...escribiendo historias interpretadas por nadie, pidiendo ayuda a personas que ni te querían escuchar, dando cada pequeño granito de esa fina arena sin recibir ni gestos ni abrazos, ni tan siquiera excusas. Sin recibir ayuda. Porque sólo pedía perdón, perdón por a
lgo que nunca había hecho.

martes, 1 de enero de 2013




Recuerdo que andaba sobre un camino de tierra. Con mis botas puestas. Recuerdo que los que me acompañaban me hacían sentir bien, hasta que se fueron. Recuerdo que el aire fresco al aumentar de altitud me hacía enloquecer un poco más cada día. Que al dormir mi mente reposaba para que al día siguiente la locura no impidiera mi caminar. Y seguía andando. Recuerdo montañas, valles, caminos pedregosos… y que todo me hacía sentir bien. Pero también recuerdo incendios, lluvias, niebla, granizo… y en esos momentos, aunque estuviera acompañada, nadie me agarraba de la mano.

lunes, 21 de mayo de 2012

Flores de un abismo


Somos Flores de un abismo, un abismo de locura. Llamar realidad a la vida no nos gusta. Preferimos llamarla vida. Nos pasamos el día componiendo recuerdos.  Vivimos con la sensación de que algún día caeremos en la más irremediable locura, y eso nos motiva a seguir hacia delante, porque no hay nada más bonito que estar en esta vida sabiendo que algún día caeremos a ese abismo. Piensan que nuestra condición es la sin razón, pero se equivocan, nuestra racionalidad está un nivel por encima de las suyas, por eso hemos comprendido que vivir en este mundo de esta manera nos hace ser felices, y esta felicidad nadie nos la puede quitar.

miércoles, 21 de marzo de 2012

El hombre de hielo II


Hace frío, otra vez. Las ventanas están cerradas pero el aire helado llega a sus huesos. Sus lágrimas se convierten en hielo antes de tocar el suelo.
Él la heló. También heló sus sentimientos, su búsqueda, su caminar. Todo quedó pausado, cubierto de escarcha. Un día sólo hizo falta para que ella dejara de creer en él. Para que dejara de pensar que algún día llegaría a calentarle el corazón. ¿Quién era ella? Pensó. Sólo una chispa de fuego en el caminar del hielo. Una chispa que con el tiempo se apagó y desapareció. Él para ella fue alivio. Una nueva esperanza, un nuevo sueño, una emoción, locura, percepción, excitación, un nuevo sentimiento. Algo que empezó en nada y se transformó en algo. Algo que podía llegar a ser un todo. Un todo frío, pero bonito. En cambio ese día toda la chispa de ella se apagó. Él ya no vio más que cenizas a su paso. No vio más que recuerdos de un "algo" que no era nada.
Pasó dos días tumbada, sin pensar, sin hablar, sin sentir hambre, ni calor, ni frío. Sólo tumbada, con las ideas escarchadas. Al tercer día resucitó. Derritió ese hielo e intentó volver a ser calor.
Pero no pudo.

martes, 28 de febrero de 2012

Historias

Eran dos. Dos locos. O tres, o cuatro. Una lluvia cerraba sus mentes, o las abría. Se sentían pobres, pero a la vez ricos por tener todo aquello que les rodeaba.
Se veían todos los viernes, a eso de las 20:05h, se pasaban cinco minutos buscándose con la mirada, hasta encontrarse a ellos mismos. Cinco minutos en la puerta haciéndose miles de preguntas hasta que decidían entrar. La entrada era algo abstracto. En realidad no había entrada, pero cada paso que les acercaba dibujaba una linea imaginaria la cual mantenía un dentro y un fuera del grupo. Todo empezaba con un saludo y a continuación empezaban las historias. Historias de amores acabados, de familias rotas, de batallas perdidas. Historias que acababan con una sonrisa sólo por estar allí, rodeado de él. De su encanto, de su sonrisa, de su anonimato. La seducción de su silencio. Él nunca decía nada, pero lo escuchaba todo. Sólo con saber que estaba ahí ella se sentía parte de algo. Ese algo que le hacía volver, cada viernes, a contar sus historias. Historias de una loca. O dos, o tres.

lunes, 13 de febrero de 2012

El hombre de hielo.


Es curioso. Se conocieron un día en el que las temperaturas bajaron hasta tocarles los huesos. El calor que experimentaron al juntarse fue tan inmenso que al despegarse un segundo notaban que el frío les volvía a invadir. Ella era calor, cariño y también tragedia. Su vida era complicada y molesta. Su tarea en el mundo era cubrir de sonrisas los paisajes y educar a aquellos que querían quitarle la sonrisa. Él era frío, distante. Callado y disimulado. De su vida no se sabía nada, pero se intuía todo. Volver hacia atrás no era su tarea, pero mirar al futuro tampoco. Creía en el presente y no le importaba perder a gente en el camino. Un camino en el que llegó a parar el calor. Ella, bonita. Creyó que él podía cambiar, creyó en él. Intentó ofrecerle su calor, él le devolvió silencio. Intentó darle su confianza, él la rechazó con disimulo. Quiso volver a verle y regalarle una sonrisa, él mantuvo las distancias y le dio nada a cambio. Pero el calor persistía y optó por enfriarse. Convertirse en frío, volverse distante. No le importó helarse los huesos por él. Para que él viniera a rescatarla. Para que él, hombre de hielo, le devolviera su calor.

viernes, 6 de enero de 2012

Gracias.


-Hola, yo soy María-
-Yo......., encantada-
-Igualmente-
Y después de un breve sonrisa te olvidas del nombre, de la cara y del por qué de las presentaciones.

Pero llega un día que conoces a alguien con quien compartes más que un simple "encantada", que hace que tu vida de un giro enorme. Una persona de quien aprendes, a quien enseñas. Una persona que te hace ver que las razones por las que a veces lloras no son ni la décima parte de las razones por la que lo hace ella. Una persona que te hace comprender que todo aquello que tú creías importante, es ahora insignificante. Que hay que luchar por lo que de verdad importa. Que nuestros problemas no son nada comparados con los que pueden tener otras personas. Que hay que sonreír para que la gente sonría. Que hacer reír es el regalo más grande que le puedes dar a alguien. Que a veces un buen abrazo arregla las disputas. Y que un "te quiero" puede salvar vidas. Una persona que te hace ver que hay que vivir el día a día, pero también pensar en el futuro y recordar el pasado. Cuidar de aquellas personas que no lo piden pero lo necesitan. Y a esas personas, esas que te han ayudado a entender todo esto, a esas son las que no debemos olvidar. A estas personas son las que hay que cuidar y pedirles que se queden para siempre en nuestras vidas.

A todas estas personas que están hoy conmigo, GRACIAS.

viernes, 16 de diciembre de 2011

Tormenta.


Hoy todo es gris. Imperfecto.
Años de encontrar el camino para mejorar se ven sumidos en un resultado desastroso de donde no saben ni salir los más expertos. Las ventanas están cerradas, intentamos abrirlas pero el viento no deja pasar ni una ráfaga de aire al interior de la habitación. En el exterior se ven olvidos. Imágenes que se van, lejos, para luego intentar volver a ser encontradas. Y de repente oyes un fuerte estruendo. Algo ha chocado contra algo. Algo que se acaba de olvidar a vuelto a ser recordado, pero ya es tarde, se ha roto la imagen del retorno.
Siguen sonando ráfagas de aire que nos gritan que todo está perdido o está perdiéndose. Poco a poco. Las canciones de viejos infelices van saliendo a la luz. Los libros de hombres derrotados van cobrando un sinsentido que hace que nosotros, víctimas de esta tormenta, nos sintamos identificados con ellos. Otros, simulan estar por encima de eso, los guardianes de la gran tormenta. Pero tienen las manos más manchadas de tierra de lo que ellos creen y por dentro saben que de esta tormenta también ellos son víctimas. Víctimas del camino del hombre, del paso del tiempo, del resultado de todo. Aunque la razón reina hoy, día de máximo esplendor de esta lluvia de aire. Porque todos necesitamos saber que estamos en un agujero en el que no podemos fiar nuestro futuro a nadie, y nos marcamos metas para ser un poco más felices, para demostrarle al viento que si no entra en esta habitación es porque nosotros le impedimos la entrada.