martes, 28 de febrero de 2012
Historias
lunes, 13 de febrero de 2012
El hombre de hielo.

Es curioso. Se conocieron un día en el que las temperaturas bajaron hasta tocarles los huesos. El calor que experimentaron al juntarse fue tan inmenso que al despegarse un segundo notaban que el frío les volvía a invadir. Ella era calor, cariño y también tragedia. Su vida era complicada y molesta. Su tarea en el mundo era cubrir de sonrisas los paisajes y educar a aquellos que querían quitarle la sonrisa. Él era frío, distante. Callado y disimulado. De su vida no se sabía nada, pero se intuía todo. Volver hacia atrás no era su tarea, pero mirar al futuro tampoco. Creía en el presente y no le importaba perder a gente en el camino. Un camino en el que llegó a parar el calor. Ella, bonita. Creyó que él podía cambiar, creyó en él. Intentó ofrecerle su calor, él le devolvió silencio. Intentó darle su confianza, él la rechazó con disimulo. Quiso volver a verle y regalarle una sonrisa, él mantuvo las distancias y le dio nada a cambio. Pero el calor persistía y optó por enfriarse. Convertirse en frío, volverse distante. No le importó helarse los huesos por él. Para que él viniera a rescatarla. Para que él, hombre de hielo, le devolviera su calor.
viernes, 6 de enero de 2012
Gracias.

-Hola, yo soy María-
viernes, 16 de diciembre de 2011
Tormenta.

Hoy todo es gris. Imperfecto.
lunes, 20 de junio de 2011
Nuevas dunas.

Entonces las vi. Vi cómo chocaban contra las rocas, refrescando la brisa y coloreando mi imaginación. Eran como hadas que hechizaban todo aquello que tocaban. Me acerqué y me senté sobre una roca que todavía no había sido encantada. Observé de más cerca el fenómeno y disfruté de la brisa húmeda que salpicaba mi cuerpo de polvos mágicos.
Una sacudida descontrolada me apartó de mi sitio y me arrastró hacia la arena. Allí divisé unas dunas donde parecía que reinaba la calma y la tranquilidad. Cada paso que me acercaba hacia ellas, me sentía más atraída por sus formas, por el olor de la confianza y por el romanticismo que las unía, una tras otra, llegando a formar un paisaje aparentemente indestructible.
El mar se calmó, y por atracción física volví a las rocas. Pero la noche cayó, y el frío y la calma mecieron a las hadas hasta sumirlas en un eterno sueño. El hechizo se había agotado, el encantamiento había huido y no parecía que fuera a volver.
Me sentí sola. Aún estando posada sobre esa enorme roca, me sentí sola. La magia nos había abandonado.
Pero ahí estaban las dunas. Algo había en ellas que me hacía pensar constantemente en juntarme y formar parte de ese paisaje. Era algo especial. Una sensación parecida a las mariposas en el estómago. Necesitaba estar en las dunas. Sentir la magia que ocultaban y formar parte de ella. Dormirme bajo sus ropas y enamorarme de cada granito de arena, de cada matojo, de cada ondulación. Caer bajo el hechizo de la noche.
lunes, 23 de mayo de 2011
Volar a la no realidad.
Si todo hubiera sido diferente nuestras manos se habrían encontrado entre la oscuridad, no dejando mis dedos tocando el aire helado de la noche.
Si todo hubiera sido diferente, nos habríamos encontrado poquito a poco hasta apretarnos las manos fuertemente para no soltarnos nunca.
Si todo hubiera sido diferente, nuestros cuerpos no habrían sentido el pánico de juntarse poco a poco cuando la noche les helaba.
Si todo hubiera sido diferente, habría respirado contra ti, más fuerte, para que notaras que estaba ahí.
Si hubiera sido diferente las más de mil miradas habrían estado seguidas de sonrisas y no de timidez.
Si hubiera sido diferente no sentiría el miedo de volver a verte.
Todo si hubiera sido diferente.
lunes, 7 de febrero de 2011
