viernes, 21 de enero de 2011

Conversaciones sobre el tiempo un tanto especiales :)


Se me hace dificil avanzar en el tiempo. Se me pasa volando y necesito más para reflexionar, para parar el mundo y decir: aquí me bajo! Pero todavía, que yo sepa, no se ha inventado ningún reloj que lo pare. Cuánto daríamos por pararlo un momento y que durara toda la vida, cuánto daríamos por estar con esa persona una eternidad y que el tiempo no pasara. Hoy, esperando en el hospital veía a la gente pasar, mujeres que lloraban, niños a los que un diagnóstico les ha quitado la infancia, personas que, por culpa del tiempo, no han podido disfrutar de la vida. Si hubiera tardado un poquito más en aparecer esa enfermedad, podrían haber obligado a sus almas a volar durante un instante más. Si pudieran concederle un minuto más a la niña que llora desconsolada tras la muerte de su padre, ella podría decirle lo que siente no haber estado más a su lado, haberle dicho día a día "te quiero".
El tiempo, siempre es el tiempo.

Pero lo intento y no puedo,
el tiempo es sincero
y no parará por mí.

M&M

lunes, 10 de enero de 2011

Buenos días princesa! Hoy te voy a hacer de todo!




Llega un momento en el que mis hormonas estallan, y por ello hago y pienso cosas que no son normales. Yo creo que para que una persona esté sana y equilibrada necesita una dosis de sexo diaria que, obviamente, yo no tengo. Por esto a veces sufro una extrañana bipolaridad. En ocasiones soy defensora del amor y en otras de deseo. En ocasiones prefiero que me digan cosas bonitas y otras prefiero que me tiren contra la pared y ...(estas frases han sido eliminadas por su contenido un tanto obsceno).

¿Preferimos a un romántico Romeo o a un dios amante del momento?

¿Por qué no existe la fusión? ¿Por qué todas las mujeres nos pasamos la vida buscando a nuestro Romeo, dios del sexo y terminamos por conformarnos con la mitad?¿Existes, Romeo apasionado?¿Dónde se esconde tu ternura y tu deseo? Romeo, Romeo, ¿dónde estás que no te veo?.


En fin... argg y más arggg.

sábado, 1 de enero de 2011

Año nuevo, nueva entrada.


Y aquí estamos, empezando el año con buen pie. Enferma a más no poder, sentada frente al ordenador esperando a que me llegue la inspiración para poder empezar a estudiar de una vez por todas. Y en estos mismos instantes, cuando más cosas tengo por hacer, no se me ocurre nada mejor que ponerme a pensar en el 2010. Ese año ya olvidado pero que recordaré por siempre.


2010... Lo empecé como alumna de la universidad de Alicante y lo termino como alumna de la de Valencia. Mi pelo ha ido creciendo, el número de agujeros en mi cuerpo también. Y es que ha sido un año interesante. Empecé a vivir fuera de casa con un grupo de gente a los que cogí un cariño tremendo. Viajé a Bosnia, y ,como bien dice la canción "ya nada va a ser igual...", mi vida cambió. Al día siguiente de volver de la maravillosa Bosnia, partí hacia tierras inglesas: Brighton. Allí reforcé una amistad de esas que duran para siempre.

Y en septiembre empecé la universidad en Valencia. Ciudad nueva, vida nueva. Nuevos compañeros de piso. Nuevas experiencias. Y todo lo que me queda aún por hacer allí.


Pero como siempre, el segundo fin de semana de Noviembre, regresé a mis orígenes. Mis "24" amigos estaban allí esperándome, con ganas de olvidarnos del mundo durante 5 días, con ánsias de pasarlo bien y con muchos proyectos que nos hicieron juntar el "24 i jo" a "25". Mas unidos que nunca y con 5 años de aventuras a las espalda hemos terminado el año, todos juntos y rememorando todos estos años de gran amistad.


Sólo ha pasado un año y tendría que escribir un libro para contar todo lo que he vivido. Pero hay que vivir en el presente y ahora me toca estudiar, probablemente serán los días de más lucidez mental para escribir en el blog, pero intentaré sobrevivir y dejarlo escrito sólo en mi libreta.




2010... te tengo que decir adios. 2011, te recibo con más fuerza, con nuevas personas especiales, con nuevos amigos, nuevas experiencias por vivir, nuevas responsabilidades y sobre todo con la esperanza de que este año sea un nuevo 2010 y que la sonrisa sea la protagonista de esta nueva historia que está a punto de comenzar.



Feliz año nuevo!

martes, 16 de noviembre de 2010

Miedo.


El miedo lo mueve todo.

Mueve sentimientos, acciones, complejos.

Mueve los recuerdos y hacen que cambie tu trayectoria. El miedo hace que consigas razonar aunque a veces no sea lo mejor que puedas hacer.

Me dijo "Déjate llevar, que pase lo que tenga que pasar". Y no hice caso. Razoné durante media hora a fondo y me dejé llevar por la coherencia de esta situación. Tal vez radicalicé un poco la respuesta, pero era lo mejor que podía hacer para todos. En último lugar estaba yo, mis sentimientos. Aunque no quisiera terminar con esta incongruencia y aun a sabiendas de que iba a afectarme emocionalmente durante un tiempo, lo hice. El miedo a sentirme rechazada una y otra vez más, y a tener un papel secundario en una obra de la que no tenía que formar parte, me dio el empujón. Un trío de piano, flauta y chelo encaminó al personaje hacia el fondo del escenario, donde, a luz ténue, se confundía con el fondo negro que desapareció tras el telón a los segundos, poco a poco, alargando la tragedia y dando vida a la música apagada. Sentí miedo, y lo sigo sintiendo, pero ya la obra ha llegado a su fin y el actor secundario ha desaparecido de la escena.


Se ha cerrado el telón.

martes, 12 de octubre de 2010

Era otoño. Un otoño muy gris. Los cambios atormentaban algo más que el cielo y nuestras ganas de vivir caían como las hojas de los árboles. Hacía una eternidad y media que no veía tus ojos y cada día aumentaba mi deseo de verte. Mirarte como aquella última vez había hecho. Contemplar tu ira y convertirla en sentimientos. Sólo dormía para verte en sueños. Hasta que llegó el día esperado. Nos cruzamos y sentimos el roce de nuestras camisas. Al unísono pronunciamos un susurro mientras cerrábamos los ojos para intensificar el roce. Desde lejos intentábamos coincidir con las descaradas miradas para comunicarnos. Un "todavía sigues en mi mente" con sólo mirarte era suficiente. Apartaba la mirada con un falso disimulo y expiraba lentamente para que me observaras en ese instante. Entonces nos dimos cuenta que nada de lo que hacíamos servía para algo más que para atormentarnos día a día en sueños. Caímos en la cuenta de que si nada interfería en el tiempo, el tiempo iba a durar para siempre. Mis lágrimas comenzaron a resbalar por mi pómulo dejando un rastro negro a causa del rimmel. Me di la vuelta para observarte por última vez antes de irme a derramar mis lágrimas en silencio, como siempre hacía. Entonces apareció, otra vez, ese roce. Cerré los ojos a la vez que suspiraba profundamente. Mi cara, llena de lágrimas volvió a extremecerse con más fuerza. Esta vez nuestros alientos se habían encontrado y lo que antes había sido un suspiro ahora se convertía en un baile de almas entre nuestros labios. Sentí tu calor mientras mis labios temblaban suavemente al estar tan cerca de otros labios. Te miré a los ojos, esos mismos con los que había estado soñando toda la vida. También lloraban. Derrepente, tu susurro pronunció algo más claro, aunque rasgado con lágrimas y temblores: Te quiero. Y nuestro labios se juntaron, sintiendo las lágrimas que brotaban desde nuestros ojos, ahora con más fuerza. Nos agarramos para no dejarnos nunca más escapar. Tan fuerte que todavía noto tus manos sobre mi cara y tus labios mojados sobre los míos. Tan profundo que todavía pienso que fue realidad.

martes, 14 de septiembre de 2010

Todo era inalienablemente ajeno...











Nada me pertenece excepto mis ganas de sentir. Vivo amando un sentimiento que desearía hacer desaparecer en todo momento. No puedo evitar esperar esperanzada a que llegue el momento, o al menos vivir el camino hacia la plenitud. Quisiera un Neruda que escribiera mis memorias, memorias rasgadas que dificilmente podrían expresarse en un papel. Me enamora el simple hecho del reconocimiento pero me horroriza la realidad. Y la realidad es de lo que después presume mi modestia.

sábado, 11 de septiembre de 2010

Se me va

Se me va de las manos
todo aquello que se va
se me van, vuelan, huyen
y no quieren regresar.


Tienen fe en las montañas,
en el aire, en la paz
pero nunca sobrevuelan
el camino hacia el final.


Quedando libres sin alas
pueden hacerse olvidar
intentar lo que eran antes
y vuelvense a marear.


Muere una, caen las otras
y no saben ni girar
no son nada por si solas
pero el todo en unidad.