Cuenta historias reales, maquilladas de sentimientos. Historias que sin eso no son más que historias, así lo creen los hombres. No maquillan, no sienten. El amor es querer y no amar. Las caricias las dan con las manos, no con el corazón. Y los besos, un simple jugueteo entre lenguas. Nosotros, por el contrario, los no-hombres, esos seres locos, indecisos y soñadores, lo vemos todo, y lo contamos, como si nuestro corazón hubiera multiplicado por mil de tamaño, los latidos fuesen versos de un poema y, las miradas, la primera y más importante vía de comunicación. Así somos. Si quisiera escribir para hombres, escribiría prosa con sentido, bien argumentada y estructurada. Pero entonces no saldría del corazón. ¡Ah no!, que del corazón sólo sale sangre. Llamadme loca.
sábado, 25 de enero de 2014
Llamadme loca.
Cuenta historias reales, maquilladas de sentimientos. Historias que sin eso no son más que historias, así lo creen los hombres. No maquillan, no sienten. El amor es querer y no amar. Las caricias las dan con las manos, no con el corazón. Y los besos, un simple jugueteo entre lenguas. Nosotros, por el contrario, los no-hombres, esos seres locos, indecisos y soñadores, lo vemos todo, y lo contamos, como si nuestro corazón hubiera multiplicado por mil de tamaño, los latidos fuesen versos de un poema y, las miradas, la primera y más importante vía de comunicación. Así somos. Si quisiera escribir para hombres, escribiría prosa con sentido, bien argumentada y estructurada. Pero entonces no saldría del corazón. ¡Ah no!, que del corazón sólo sale sangre. Llamadme loca.
martes, 2 de julio de 2013
¿Perdón?
Aquel 13 de febrero ella se quedó inmóvil, esperando una señal, algo que le dijera "me acuerdo de ti". Te recuerdo. Recuerdo cuando solíamos jugar en la arena como dos vagabundos construyéndonos la vida. Aquella que se esfumaba con las olas, aquella que con el tiempo se derrumbaba. Pero tú luchabas y desde cero volvías a labrar un futuro, a pensar en algo, a pensar en alguien que no pensaba en ti de la misma manera. Empezabas a escribir historias con letras desconocidas que tú sólo entendías. Pero te gustaba. Te gustaba con locura, te hacía sentir adulta, caminando sobre otras arenas, esta vez más finas. Así pasaban los años, las décadas...escribiendo historias interpretadas por nadie, pidiendo ayuda a personas que ni te querían escuchar, dando cada pequeño granito de esa fina arena sin recibir ni gestos ni abrazos, ni tan siquiera excusas. Sin recibir ayuda. Porque sólo pedía perdón, perdón por a
lgo que nunca había hecho.
martes, 1 de enero de 2013
lunes, 21 de mayo de 2012
Flores de un abismo
miércoles, 21 de marzo de 2012
El hombre de hielo II

Hace frío, otra vez. Las ventanas están cerradas pero el aire helado llega a sus huesos. Sus lágrimas se convierten en hielo antes de tocar el suelo.
martes, 28 de febrero de 2012
Historias
lunes, 13 de febrero de 2012
El hombre de hielo.

Es curioso. Se conocieron un día en el que las temperaturas bajaron hasta tocarles los huesos. El calor que experimentaron al juntarse fue tan inmenso que al despegarse un segundo notaban que el frío les volvía a invadir. Ella era calor, cariño y también tragedia. Su vida era complicada y molesta. Su tarea en el mundo era cubrir de sonrisas los paisajes y educar a aquellos que querían quitarle la sonrisa. Él era frío, distante. Callado y disimulado. De su vida no se sabía nada, pero se intuía todo. Volver hacia atrás no era su tarea, pero mirar al futuro tampoco. Creía en el presente y no le importaba perder a gente en el camino. Un camino en el que llegó a parar el calor. Ella, bonita. Creyó que él podía cambiar, creyó en él. Intentó ofrecerle su calor, él le devolvió silencio. Intentó darle su confianza, él la rechazó con disimulo. Quiso volver a verle y regalarle una sonrisa, él mantuvo las distancias y le dio nada a cambio. Pero el calor persistía y optó por enfriarse. Convertirse en frío, volverse distante. No le importó helarse los huesos por él. Para que él viniera a rescatarla. Para que él, hombre de hielo, le devolviera su calor.

